Armando Gonzalez, el maestro rural que llegó al final de un largo camino

Armando Gonzalez, el maestro rural que llegó al final de un largo camino

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Durante 35 años caminó varias horas, pasó bañados en canoa llegar a dar clases. Trabajó durante 32 años en el Paraje San Ramón, Departamento de Goya, donde se jubiló como director.

Hoy el Día del Maestro, después de pasar más de la mitad de su vida dando clases en una escuelita perdida en el campo a la que llegaba los lunes con una caminata y en canoa, a unos 100 kilómetros de Esquina, nos cuenta como es la transición a la vida urbana.

“La docencia comencé en el año ’79, y durante mi larga carrera de docente rural cumplí 35 años de antigüedad al jubilarme”.

“Me inicié en una escuela en la cuarta sección en Goya, que es el Paraje San Gregorio, en esa época era una zona muy inóspita, y en la última que estuve que es  donde me jubilé ahí sí trabajé 32 años años”.

“Trabajé del 78′ al 82′ como suplente, del 82′ fuí  maestro titular de grado y después en el 2011 tomé el cargo directivo en la escuela donde me jubilé”.

“Estudié en el profesorado, justo fué la promoción mía la única que se recibió con tres años, hacíamos dos años la parte pedagógica y el último año práctica”.

“Pienso que la docencia cuando uno comienza a estudiar, para mí el docente se va adquiriendo en el transcurso en el que uno va trabajando, ahí uno adquiere experiencia y amor hacia la docencia, docente no puede ser cualquiera, porque tenés un montón de seres humanos que tenés que educar, sobre todo en la parte rural donde sobre todo además de ser maestro y enseñar conocimientos, también sos padre, madre, doctor”.

“En mi caso personal entré a la docencia por una necesidad y la vocación fué con mayor intensidad y si a mi me preguntan si volvés a nacer que sos contesto que docente, porque a mi realmente me gustó y soy un apasionado”.

“Licencia no tuve nunca, faltas no, excepto cuando no podíamos llegar a la escuela por las inundaciones pero era un día”.

“En la escuela donde estuve es una zona muy baja, está rodeada de bañados, me tocaron tres inundaciones enormes teníamos que llegar en canoa o en carros tironeados por ocho mulas, el agua daba por la mitad del carro, y a nosotros nos daba por la rodilla, el agua rodeaba toda la escuela, solamente el lugar del edificio quedaba, era todo agua”.

“En el ’88 hubo una inundación muy grande y tuvimos que ir a buscar cosas para los vecinos que los teníamos que auxiliar y solamente entraba un imog del regimiento de Goya, salímos a las 8:30 de la mañana y llegamos a las 16:00  horas de la tarde, era todo pozo y agua, descargamos las cosas y volvimos, llegamos a Goya a las 23:00 con un frío bárbaro”.

“A mí me gustaba enseñar matemáticas y ciencias sociales, lo que no me gustaba enseñar era lengua”.

“Felizmente en esa época me tocó 7mo grado, estuve casi 20 años en 7mo, yo era muy amigo de todos los chicos”.

“Me jubilé hace dos años, fué prácticamente una casa para mí, extrañé el movimiento escolar de los chicos, el cariño de ellos, porque realmente ellos te demuestran mucho cariño y la parte de la vecindad con quienes estoy en contacto constantemente, porque ellos me llaman por teléfono, hoy recibí una cantidad de saludos de alumnos que hoy están viviendo en Buenos Aires, cosa que me pone la piel de gallina”.

“Hice lo que a mi me gustaba y creo que los resultados se dieron”.

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